La Fiebre de Tarma
Como empezó todo.
04.07.1998 - 06.07.1998
La fiebre nos empezó un día sin avisar, apenas me acuerdo cómo
pero si estoy segura de cuándo.
A pocos meses de regresar de un viaje tirando dedo a ver el
Inti Raymi en Cuzco usando la ruta de Pampa Galeras con un
grupo de amigos, aún tenía, y profundamente, las ganas de seguir
en ese camino; Luisa no pudo ir conmigo esa vez por falta de cupos,
pero ya tenía en los ojos ese brillo apasionado con el que empieza
todos sus sueños días antes que me fuera de viaje.
De regreso y luego de ver las fotos alucinantes y hermosas del viaje
decidimos empezar una ruta diferente, en nuestros propios términos
y tiempos, planeando casi nada y dejándonos mecer por el viento a
donde buenamente nos llevara.
Algún sábado temprano tiramos dedo en la Carretera Central,
tomamos desayuno en un restaurante destartalado y esperamos a
que nos jalaran hasta La Oroya en donde luego de comer mandarinas
dulces y colarnos al baño del Club Inca a lavarnos la cara llena de
tierra, nos sentamos al borde de la pista a esperar y decidir que
hacer, tomando cerveza tibia en lata mientras el sol serrano nos
quemaba la cara.
En ese momento comprendimos que eso era lo que nos faltaba,
era lo que nos sacaría de nuestra rutina forzada y nos haría escapar
de nuestras vidas cuando la carga se hiciera muy pesada, sentadas
ahí, sin agenda ni planes, sin límites ni tiempos, sin órdenes ni
obligaciones, sin dinero y con el corazón feliz, la fiebre se apoderó
de nosotras y nunca más nos dejó, haciéndonos delirar de alegría,
emoción y orgullo, de lo hermoso que es nuestro país, de lo
maravilloso que es descubrirlo caminando y de lo mucho que aún
nos falta por descubrir.
En ese viaje tiramos dedo hacia Tarma, conocimos San Pedro de
Cajas y sus borrachines tirados en la plaza, tiramos dedo en la
Carretera de Junín, tomamos Chicha de Jora y el mejor Calientito
del Perú, nos colamos a un Hotel de Turistas, nos quedamos
varadas en medio de la puna y regresamos a Lima en la camioneta
de un completo extraño que nos invitó desayuno y nos dejó en la
puerta de mi casa.
Sueño con que nuestra inexperiencia redactando historias y
escribiendo Blogs les inspire de alguna forma a algún día conocer,
promover y amar más a nuestro país, que este sea nuestro aporte
para dar a conocer las maravillas de ese Perú lleno de problemas,
pero también de riqueza, cultura, folclore y magia.
Bienvenidos.
Julia Ochalek-Díaz.

Foto tomada en La Oroya, Junín, frente al Club Inca. Nos sentamos en
la acera del fondo a orillas de esta pista ese día, sin embargo ese
día fue soleado y hermoso, al contrario de esta foto.
Publicado por poliastrek 13.04.2008 11:53 Publicado en Hitchhiking | Perú





